Educación en Bolivia


Historia de la Educación en Bolivia


CULTURA TIWANAKU

Bolivia cuenta con una tradición que remonta hasta el 1580 antes de la era cristiana, época de la
cultura TIWANAKU, cuyas expresiones arquitectónicas y artísticas poseen un valor estético muy
avanzado, en particular en lo referente a la cerámica. Esto nos indica la presencia de cierto tipo de
educación familiar o comunitaria.

Educación Tiwanacota

Los tiwanacotas hablaban la lengua aymara que persiste actualmente, en buena proporción de la
población boliviana.
No existen datos acerca de un sistema de educación organizado por el conjunto de la sociedad.
Aunque se sabe que su organización exigía una educación en valores como la solidaridad y la
cooperación mutua, que predominan hasta el día de hoy entre los aymaras. El educador era solamente un instructor en las faenas diarias. Esto quiere decir que la experiencia cotidiana fue su principal escuela.
Los padres educaban a su hijos y los instruían en las labores propias del campo, de la agricultura y de la ganadería. Las mujeres trabajaban los tejidos con singular habilidad, lo que permite deducir la
existencia de una educación en y para la vida muy adelantada, pues tenía que ver también con la
sobrevivencia. «En estos trabajos de artesanía representaban figuras humanas; estilizaciones de
animales como el cóndor, el puma; escenas diarias y otros motivos, como una forma de expresión de la sociedad y su cultura. Esto muestra un avanzado aprendizaje y dominio de los materiales básicos para este tipo de trabajos.»


LA EDUCACIÓN EN EL IMPERIO COLLA-AYMARA.

La cultura Colla floreció hacia el año 1000 A.C. Eran de lengua aymara. Lograron construir un
imperio. En él la educación fue confiada a la familia y a la comunidad.
La organización social tomaba en cuenta la pertenencia territorial de los habitantes, lo que imprimía
un carácter económico a los lazos entre los miembros mediante el trabajo colectivo de la tierra, además de los lazos de tipo espiritual que los unían como descendientes de un mismo tronco de parentesco.
Estos mismos ancestros imprimían al grupo un carácter religioso al pervivir en la memoria colectiva como objeto de culto, bajo la figura de un animal o de un objeto inanimado.
Este tipo de organización social se daba en el AYLLU, palabra común a los idiomas quechua y
aymara, que quiere decir comunidad, linaje, casta, género, parentesco. La Unidad Administrativa era la «Marka» constituida por diez ayllus. La «Marka» fue la base de la unidad política, económica, social y religiosa. Cada ayllu nombraba un representante ante el Consejo Administrativo de la Ulaka, que era presidida por el Mallcu. La Ulaka era el Consejo representativo de los ayllus.

La Educación entre los Colla-Aymara.

La educación respondía a las necesidades de la vida, era «en» y «para» la vida. Se dirigía a toda
la comunidad para resolver sus problemas y necesidades de existencia. Los niños eran introducidos a la vida social a temprana edad y se entrenaban junto a los mayores en las tareas de importancia para la comunidad.

LA EDUCACIÓN EN LA EPOCA DE LOS INCAS.

El Imperio Incaico dominó los restos del Imperio Colla-aymara e impuso una organización social
de tipo colectivo, ya que correspondía más o menos, a lo que modernamente se denominó socialismo de Estado. Dos personajes dominan la escena Manco Kapac y Mama Ocllo. Manco Kapac enseño a los hombres las técnicas del cultivo de la tierra, los entrenó para la guerra, les instruyó en el arte de construir, abrir caminos y en los conocimientos necesarios para el regadío, la ganadería y la conservación de los frutos. Mama Ocllo enseño a las mujeres el arte de tejer y hacer vestidos y las adiestró en todo genero de actividades femeninas.
Asimismo, impusieron normas morales bastante rígidas.
La Educación pasó por un período de constitución como tarea del Estado mediante los amautas,
sabios que enseñaban las ciencias a los nobles del imperio. Era una educación oral, práctica y por
experiencia. Los Aravicus, eran poetas que perpetuaban la memoria de los soberanos cuya obra había sido beneficiosa para el Estado, a juicio del Concejo de Notables. Mediante una obra denominada Ollanta, del tipo tragedia, transmitían las gestas de estos soberanos. De este modo se conformó una colección de poemas tradicionales que se transmitían oralmente.
Este cuerpo de intelectuales se veía complementado por los «quipucamayus», que eran los
especialistas en elaborar las estadísticas. La historia incaica fue conservada en hilos de colores y nudos (quipus), que no lograron sobrevivir al paso del tiempo ni llegaron a constituir historia debido a la ausencia de expresión gráfica.
El Estado impulsó la fabricación de tejidos, la alfarería, la orfebrería y las armas. Promovió la
construcción de caminos, palacios, y templos, en función de las necesidades del gobierno y del culto.
Los Yachaywasis eran las casas en donde se reunían estos sabios. Por eso era la casa del saber,
exclusiva de los nobles. La gente común no era aceptada en estos recintos. La educación era clasista.
La primera escuela de este tipo fue creada por el Inca Roca en Cusco.
El Inca Pachacútej impulsó un nuevo tipo de educación dirigida al pueblo. Su finalidad fue la de
imponer la lengua del Cusco a todos los hombres. Introdujo un día de descanso después de nueve días de trabajo, para que los aldeanos y campesinos viniesen a la ciudad, al mercado y escuchasen las cosas del Inca o lo que su Concejo hubiera ordenado.3

Los principios Educativos de los Incas.

La educación incaica se dio en torno a tres ejes fundamentales, vigentes hasta el día de hoy en los
pueblos originarios bolivianos del altiplano y de los valles:
- AMA SUA, no seas ladrón
- AMA LLULLA, no seas mentiroso
- AMA KJELLA, no seas flojo
Estas normas fueron los valores insustituibles de la población, obedecidos por todos y seguidos
como modelos de conducta. Hasta el día de hoy siguen siendo los principios rectores de los miembros de los pueblos del altiplano y de los valles.
La educación entre los incas fue también de tipo clasista y sexista. Para las mujeres existía la casa de las escogidas o «Ajllawaci». A las otras mujeres se les daba otro tipo de educación, más doméstica y práctica.
La Yachaywasi era la escuela para la juventud masculina. Aquí instruían a los muchachos en toda
clase de conocimientos durante cuatro años. El primer año se les instruía en el RUMASINI, (enseñanza oral), a la gente que llegaba a la capital Cusco. El segundo año estaba dedicado al aprendizaje religioso y a la liturgia. En el tercer año se les iniciaba en conocimientos importantes de gobierno y administración.
En el último año se les adiestraba en el arte militar y se hacía aprender la historia.
La finalidad de esta educación era la de formar al individuo como político, para una eficiente acción
pública.
- Sacerdote, para el servicio del Culto.
- Guerrero para dominar la táctica y la estratégica.
- Kipucamayoc, para expresar y descifrar testimonios que debían ser transmitidos y recordados;
- Mitmac, para la transculturación regional, es decir capaz de llevar su cultura a otras regiones;
- Amauta y Harávec, para educar intelectual, ética y estéticamente.

LA EDUCACIÓN EN LA EPOCA COLONIAL.

Las duras condiciones de vida para los autóctonos durante los primeros años de la colonia,
marcarían profundamente el destino de sus descendientes. Primero se les consideró como bestias y fue un largo recorrido de frailes que lucharon para lograr la declaración papal de su racionalidad y
derechos humanos como descendientes de Adán y Eva (Paulo III, en 1516).
Cuando se logró un poco de educación, ésta perseguía la familiarización de los educandos con el
trabajo y dar a cada uno el oficio que le correspondía según su naturaleza y su talento.

Las primeras escuelas.

El primer colegio en Bolivia fue fundado en La Paz por el padre Alfonso Bárgano, en 1571. En
Chuquisaca en 1599, el obispo Alonso Ramírez fundó el Colegio Seminario, llamado también San
Cristóbal o Colegio Colorado, por el distintivo que se le dio, un medallón rojo. El 22 de febrero de 1621, por orden del virrey Príncipe de Esquilache, don Francisco Borja, se fundó el Colegio Santiago, denominado más tarde por cédula real del 10 de abril de 1621, San Juan Bautista, o Colegio Azul, por el distintivo de ese color.
A pesar de los avances logrados, La educación seguía siendo clasista, pues en él ingresaban
solamente los hijos de los caballeros. No fue sino hasta 1792 que Fray José San Alberto, Arzobispo de la Plata, fundó en Chuquisaca la Escuela de Niñas Pobres « San Alberto». Estaba convencido de que el progreso del Estado dependía de la buena o de la mala educación de la juventud. Por ello, el principal trabajo del Estado debía ser la educación de los niños. Las buenas costumbres son producto de la educación durante los primeros años...
Estos primeros pasos pronto se vieron suprimidos por la política oficial de Carlos IV quién en Cédula de 1785 estableció que «no conviene ilustrar a los americanos. Su majestad no necesita filósofos, sino buenos y obedientes súbditos. Autorizó a los conventos y a las parroquias a establecer escuelas de adoctrinamiento y de enseñanza de las primeras letras, para los hijos de los españoles y criollos, es decir una educación de casta.
Solamente en las misiones jesuíticas en las reducciones de Moxos y Chiquitos se dio una educación dirigida a los indígenas. La educación impartida por los Jesuitas estuvo profundamente enraizada en las necesidades cotidianas y en las condiciones de la región habitada por los indígenas. Sus métodos fueron prácticos y orientados a la resolución de los problemas planteados por la actividad productiva y económica de la población. El arte no se quedó atrás y formaron grandes artistas y músicos. Hasta su expulsión del país desarrollaron una gran obra educativa.

El surgimiento de la Universidad Boliviana.

En el año de 1623, el «Colegio Azul» fue transformado con goce de preeminencias y prerrogativas
e inmunidades de los colegios reales para que pueda dar grados de Bachiller, Licenciado, Maestro y Doctor en Artes, Teología, Cánones y Leyes, con valor en cualquier universidad. El 27 de marzo de 1624, el mismo Virrey Príncipe de Esquilache, le reconoce el rango de Universidad Real y Pontificia con el nombre de San Francisco Javier.
Después de la expulsión de los jesuitas entra en su segunda etapa y se crea en 1776 la Academia
Carolina para la práctica forense de los egresados de la universidad. Esta institución dio nueva vida a la universidad que en 1780 alcanzó el rango de la Universidad de Salamanca de España. Sin embargo no fue sino hasta 1798 que el gobierno español la reconoció como institución oficial Real y Pontificia con todos los privilegios de la Universidad de Salamanca.

LA EDUCACIÓN EN LA REPÚBLICA.

Al nacer a la vida independiente, el interés por la educación pública se hizo presente de inmediato.
Simón Bolívar , primer presidente de la República, percibió que la educación era el cimiento fundamental de la nueva República. Para organizarla y dirigirla designó a su propio maestro Don Simón Rodríguez como Director General de Enseñanza Pública.
Mediante el Decreto del 11 de diciembre de 1825, Bolívar y Rodríguez, iniciaron la Legislación
escolar. En los considerandos se establece que la educación es el primer deber del Gobierno; que debe ser Uniforme y General; que los establecimientos de este género deben ponerse de acuerdo con las leyes del Estado y que la salud de una República depende de la moral que por la educación adquieren los ciudadanos en la infancia.
Entre otras cosas se decreta que se proceda a establecer en cada ciudad capital de Departamento,
una escuela primaria con las divisiones correspondientes para recibir a todos los niños de ambos sexos que estén en estado de instruirse, y, en la Capital de la República una escuela Militar y en todas las capitales Colegios de Ciencias y Artes. Asimismo se establecieron los mecanismos de financiamiento de la educación.
La ley del 9 de enero de 1827 daba cumplimiento a lo estipulado en el artículo 3 del decreto de 1825 que a la letra dice: «que el Director proponga al gobierno un plan para el establecimiento de una institución de enseñanza que abrace a todos los ramos de instrucción haciéndola general en todos los pueblos de la República».

El PLAN DE ENSEÑANZA fue sancionado por el Congreso General Constituyente el 31 de
diciembre de 1826 y la Ley fue publicada el 9 de enero de 1827. Mediante este Plan se establecen
escuelas primarias, secundarias y centrales; colegios de Ciencias y Artes, un Instituto Nacional,
Sociedades de Literatura y Maestranzas de Artes y Oficios. En este plan se configura la estructura
general de la organización escolar, señalándose los fines de cada ciclo, las materias de enseñanza, gobierno y administración escolar.
En la escuela primaria se debía enseñar a leer y a escribir por el método de la enseñanza mutua,
así como los rudimentos de la religión, de la moral y de la agricultura. En las capitales de provincia,
además de las primarias se debían establecer escuelas secundarias para perfeccionar la lectura y la escritura, la religión y la moral; se debían impartir rudimentos generales de la gramática castellana, las cuatro reglas de aritmética, la agricultura, la industria y veterinaria. En las Capitales de Departamentos, además de las mencionadas, se debían establecer escuelas centrales para enseñar completamente la aritmética, la gramática, el dibujo y el diseño. A estas escuelas sólo debían pasar los que hubiesen demostrado aptitudes a juicio de los maestros. En las Ciudades de Potosí y La Paz se establecerían escuelas de mineralogía en donde se enseñase geometría y arquitectura subterránea; elementos de química y mineralogía; el arte de beneficiar y fundir toda clase de metales, construyendo para ello pequeños laboratorios. En la capital de la República se debía enseñar, además de las disciplinas que se dicten en los colegios departamentales, la historia de la literatura, las matemáticas completas, la química, la botánica, la pintura, la escultura, el grabado y la música. Se planteaba la creación de un establecimiento literario denominado Instituto Nacional. El Plan de Enseñanza instruía sobre la conformación de las Sociedades Literarias en las capitales departamentales y sobre la enseñanza de las Artes y Oficios en cada departamento.
Este plan fue, sin duda alguna, un gran paso en la educación en aquella época. Muchas cosas se
cumplieron y otras quedaron en el papel, pero dieron la pauta de hacia dónde debía dirigirse la educación boliviana. Sin embargo, el método de enseñanza era magisterial y discursivo, con poca o ninguna participación de los alumnos.

La Escuela Lancasteriana.


Durante el gobierno de Andrés de Santa Cruz se priorizó la fundación de universidades y el
mejoramiento de seminarios y se descuidó la educación del pueblo en general. El 30 de noviembre de 1830 se publicó el decreto creando la Universidad Menor de La Paz; y el 5 de noviembre de 1832 la Universidad de San Simón en Cochabamba. El ministro de Instrucción Pública Don Mariano Enrique Calvo elaboró algunos decretos en favor de la enseñanza técnica. Organizó la Escuela de Mineralogía en base de las escuelas de Ciencias y Artes de Oruro y Potosí, y en Santa Cruz fundó la Escuela de Ciencias Naturales. La ausencia de maestros calificados le impidió llevar adelante sus planes. Como método de enseñanza para los privilegiados se adoptó el lancasteriano, marginando el método discursivo y de tipo conferencia de Rodríguez. Se crearon los monitores y bedeles que vigilaban y exhortaban a los alumnos a leer y estudiar.

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